ÚLTIMAS ENTRADAS PUBLICADAS

sábado, 31 de diciembre de 2016

Te desafío

Felicitación del Año Nuevo 2017.

“Perhaps love” (Quizás el amor). Plácido Domingo y Jhon Denver.

Los desafíos que nos depara la vida nos sacan de nuestra complacencia y hacen que no pretendamos controlarlo todo; ensanchan nuestros límites y nos ayudan a descubrir nuestras capacidades, nuestros dones y nuestro auténtico yo. Por todo esto y porque la más insignificante de las acciones siempre es mejor que la más audaz de las intenciones... te propongo para el próximo mes los siguientes desafíos:


Fuente: "Audaz, productivo y feliz" de Robin Sharma.

- Te desafío a que seas un soñador en un mundo con demasiada gente que ha renunciado a defender sus sueños.

- Te desafío a que seas la persona más positiva que conozcas, en un mundo donde impera el negativismo y está de moda el cinismo.

- Te desafío a que hagas tres cosas de las que tengas miedo (porque tus miedos son la puerta a una vida mejor), y visites aquellos sitios que te producen temor.

- Te desafío a que hagas ejercicio con frecuencia, sigas una alimentación sana y trates tu cuerpo como un templo.

- Te desafío a que cada mañana dediques los sesenta minutos de una hora “santa” a reflexionar sobre lo que quieres que represente tu vida, y a leer algo profundo e inspirador.

- Te desafío a que te entregues a la excelencia en una sociedad en la que son demasiados los que aceptan la mediocridad.

- Te desafío a que seas luz en un planeta donde hay demasiada oscuridad, y a que tengas cada día buenas obras, aunque no se te reconozcan.

- Te desafío a que, siempre que tengas elección, te decidas por aquello que convierta este mes en algo extraordinario.

- Te desafío a que tomes las palabras que te he ofrecido y reflexiones a fondo sobre ellas para que inspiren tus actos.

- Te desafío a que dediques un momento (el de ahora) a acordarte de quién eres de verdad. Ponte en pie para ser grande.

FELIZ AÑO 2017


OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


jueves, 29 de diciembre de 2016

Un cuento por Navidad

¡Cómo me gusta un buen cuento de Navidad! Es algo con lo que disfruto desde que , con seis años, los Reyes Magos me trajeran el cuento de "La vendedora de fósforos" de Hans Christian Andersen. Creo que estaba "mágicamente" ilustrado: tal era la fascinación que ejercía sobre mí. Es, sin duda, el libro más remirado, releído y recreado en mi imaginación de mi vida.

Hoy voy a dejaros una bonita historia muy bien contada: "La historia de Akupai", escrita por Philippe Lechermeier (Estrasburgo, 1968).



« Hace ya días que llegó el invierno. Ahí fuera, los habitantes del pueblo caminan apresurados hacia sus casas, hundiendo sus pasos en la espesa nieve, como si escribieran con sus zuecos en la página en blanco de un inmenso cuaderno. Los copos caen sin cesar y, más tarde, cuando yo salga, habrán cubierto con una nueva capa de nieve el camino del pueblo. Pero entonces, serán mis pasos los que escribirán la continuación de la historia, una historia que comenzó hace muchos años.

Todo empezó cuando llegaron por primera vez. Por entonces, cada familia poseía varias fanegas de una tierra rica y ligera en la que prosperaba la granza. Ésta crecía alrededor de todo el pueblo y su brillo tenía el esplendor de las hogueras de San Juan. Una vez recolectada y seca, producía un tinte rojo que servía para teñir telas. Se decía que el rojo que se obtenía era apreciado en el mundo entero.

Yo todavía era un niño la primera vez que vinieron.

Fue durante esa época del año en que los días se alargan poco a poco.

Los campos se teñían de amarillo, de ese amarillo que se transformaba en rojo y que nos permitía vivir. Eran, todo lo más, una decena.

Únicamente hablaba nuestra lengua el que dirigía el grupo: Akupai.

Nos explicó que él y sus compañeros buscaban trabajo.

Fueron bien recibidos, llegaban en un buen momento. Los campos lucían un amarillo intenso, presagiando una cosecha extraordinaria.

Akupai y sus compañeros trabajaban duro.

Salían muy temprano y no regresaban hasta que terminaba el día. Verlos adentrarse en los campos era curioso: su piel tenía el mismo color que las flores de la granza y daba la impresión de que desaparecían por completo entre ellas. Por la tarde, parte del resplandor de los campos regresaba con ellos al pueblo.

Akupai trabajaba en nuestras tierras. Después de la cena, los demás se reunían con él delante de nuestra casa y conversaban hasta altas horas de la noche. A veces, sacaban de sus bolsillos unos trocitos de hueso que hacían saltar entre sus dedos lastimados por la granza, y comenzaban partidas interminables de un extraño juego. Al terminar cada jugada, dibujaban misteriosos signos en el polvo del suelo y, aunque yo no entendía las reglas, los observaba con interés.

Una noche, cuando casi toda la granza se había recolectado, bajé a sentarme junto a Akupai.

Estaba pensativo, con la mirada perdida en la lejanía.

Me pregunté en qué podría estar pensando con aquella expresión tan seria.

Entonces me habló de su país, un país en el que no crecen las flores, donde el invierno dura todo el año y las casas son de hielo, porque hay tan pocos árboles que no se pueden construir con madera.

Antes de ir a acostarme, le pedí que me enseñara los huesecillos con los que jugaba, y los hizo rodar ágilmente en su mano.

Algunos días después, cuando la recolección ya había terminado, Akupai y sus compañeros se pusieron en camino para regresar a sus casas.

Mi padre les dijo que podían volver hacia fin de año, porque había que moler la granza para obtener el tinte rojo. Akupai asentía moviendo la cabeza de arriba abajo, repitiendo las palabras de mi padre, como para retenerlas mejor.


Después, se despidieron de toda la gente que se había congregado en la gran plaza y se fueron.

Pasaron los meses, los días se hicieron más cortos y la temperatura más fría. Los pájaros volaron hacia el sur y un viento gélido barrió la llanura. Durante la noche todo se cubría de hielo y los lobos aullaban a nuestro alrededor. El aire era seco y, para perfumar las casas con el olor de la resina, cortábamos un abeto y lo dejábamos secar durante días en un rincón. De vez en cuando, mi padre subía a la granja para comprobar si las raíces de la granza se estaban secando bien.

Como todos en el pueblo, sentíamos que cuanto más cerca estaba el momento de la molienda, más anhelaba mi padre el regreso de Akupai y los suyos.

Y así fue, volvieron una mañana cuando apenas había amanecido.

Los gritos de los demás niños resonaban en las calles nevadas, y me precipité afuera para ver qué pasaba.

A lo lejos, descendiendo por las tierras desnudas y blancas, se les veía aproximarse al pueblo. Era una extraña procesión la de aquellos hombres venidos del frío, vestidos con largas pellizas, calzados con botas de cuero rústicamente curtido y con los rostros amarillos que recordaban los colores del verano.

Se podía reconocer a Akupai, que marchaba a la cabeza, por su larga barba negra. Habían vuelto tal como prometieron. Arrastraban tras ellos trineos hechos de madera y de hueso.

En cada una de las casas se les dio una calurosa bienvenida y Akupai se quedó con nosotros.

En cuanto se enteró de que Akupai había vuelto, mi madre sacrificó un pavo bien gordo que asó durante horas en el horno y la comida fue una gran celebración.

Las velas que iluminaban nuestros rostros se iban consumiendo sobre la mesa. El aroma del abeto se mezclaba con los olores de los frutos secos y de la canela. Entablamos una cálida conversación y, poco a poco, las palabras se fueron espaciando al compás de las velas, que se iban extinguiendo una a una.

Al levantarme a la mañana siguiente, puse muchos troncos en la estufa para calentar la habitación. Bajo el abeto, había un objeto extraño que me llamó la atención. Unas hojas de maíz secas y atadas con un cordel de cáñamo envolvían algo. Me acerqué al paquete. Con letra muy pequeña, escrito torpemente sobre las hojas, se podía leer mi nombre.

Impaciente, desaté el cordel y, cuando desplegué las hojas de maíz, descubrí cinco huesecillos. Cinco pedacitos de hueso, pulidos por el uso de años: cuatro eran claros y uno oscuro. Era el juego de Akupai que tanto me intrigaba. Más tarde, durante la mañana, me explicó cómo jugar. Y como en el suelo no había tierra, marcamos los puntos en la escarcha de la ventana.

Por la tarde, cuando me reuní con mis amigos, me sentía emocionado al pensar que iba a enseñarles mis huesecillos.

En la calle oí gritos de alegría y de admiración. Objetos increíbles pasaban de mano en mano: una flauta hecha con un cuerno de reno, un cuchillo blanco con el mango tallado, unas figuritas esculpidas en una piedra que parecía hielo.

Como Akupai, sus compañeros habían traído regalos para los niños de las familias que los acogían. Jamás he vuelto a vivir una tarde como aquella.

Durante varias semanas, Akupai y sus compañeros trabajaron la granza. Para calentarnos, íbamos con frecuencia a observarlos. Las cubas del tinte desprendían un calor sofocante que agradecíamos en aquellos días de tanto frío.

En el vapor de agua empapaban la lana, el lino y la seda. Estaban maravillados por aquella flor amarilla con la que se podían teñir las telas de rojo. Tanto, que acabaron tiñendo todas sus ropas. Sumergieron en el tinte sus camisas y después hicieron lo mismo con sus pesados abrigos de piel.

Y así fue durante muchos años. Venían al pueblo para la recolección, después, para el teñido de las telas. Siempre nos traían regalos y, cuando la granza estaba ya casi seca y empezaban a caer los primeros copos, no era raro encontrar a un niño que observaba el horizonte para ver llegar a los que venían del frío.

Cuando, por fin, alguien veía aparecer a lo lejos un resplandor casi tan rojo como el del sol poniente, se apresuraba a anunciar su regreso.

Entonces, los padres cortaban un abeto, mientras las madres preparaban una buena comida.

Después, comenzaba otra espera, hasta el día siguiente, cuando, junto al abeto, envuelto en hojas de maíz, encontrábamos un nuevo regalo.

Todo hubiera podido continuar igual durante años: la granza amarilla transformada en color rojo, las telas blancas sumergidas en las cubas de tinte, el pueblo que se enriquecía y los del frío que venían a ayudar.

Pero, poco a poco, y sin que apenas nos diéramos cuenta, la granza se fue vendiendo cada vez menos. Los escasos mercaderes que todavía venían al pueblo nos contaron que se podían teñir las telas de rojo en otros sitios y a mejor precio. Poco después, incluso estos mercaderes dejaron de venir.

Y éste fue el fin de la granza.

Alrededor del pueblo, los campos ya no se coloreaban de amarillo en primavera. La vida se hizo más dura. El trabajo empezó a faltar.

Pero lo que más me inquietaba, y estoy seguro de que a los otros niños les ocurría lo mismo, era que ya no veríamos distinguirse en el horizonte la silueta roja de aquellos que volvían cada año, cuando la granza estaba seca y caían las primeras nieves. Por primera vez, después de muchos años, el invierno empezaba sin alegría.

Una noche, en uno de esos días que no cesaba de nevar, nos asustaron unos golpes en el cristal.

Nos acercamos inquietos.

Era Akupai, con su abrigo rojo cubierto de nieve. Tenía en las manos algunas hojas de maíz atadas con un cordel de cáñamo.

Akupai regresó desde entonces todos los años. Incluso mucho después de que su barba negra se volviera blanca.


Al principio lo hizo por mí; después, por mis hijos; después, por los hijos de mis hijos.

Atravesaba su país sin flores y sin árboles en el trineo para traer regalos a cada niño del pueblo.

Una vez que había acabado de distribuirlos, venía a verme. Y, puntualmente, yo sacaba mis cinco huesecillos, y jugábamos marcando los puntos en la escarcha de la ventana, como la primera vez.

La última vez que lo vi, le costaba trabajo jugar. Parecía cansado y le temblaban los dedos. Cuando terminamos la partida, me estrechó entre sus brazos.

A la mañana siguiente, encontré en el pasillo su larga pelliza roja y sus botas de cuero mal curtido.

Ésta es la historia de Akupai.

Y ahora, ha llegado el momento de salir a la nieve. Me pongo sus botas. Su pelliza roja es muy cálida, no pasaré frío. Tras las ventanas de las casas veo los abetos, e imagino a los niños que esperan impacientes.

Al cargar los regalos sobre el trineo, dejo huellas en la nieve, como si escribiera en un libro la continuación de la historia: la historia de Akupai. »


OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


sábado, 24 de diciembre de 2016

Vivir es un milagro

Felicitación de Navidad del año 2016

“L'île Fréerique”. Michel Pépé.

Navidad significa nacimiento, principio de algo, tiempo en que algo empieza, nueva oportunidad, invitación a VIVIR con mayúsculas... Es posible. Siempre es posible.


Fuente: “Psicohigiene” de Javier Urra.

Vivir es un milagro. Cada uno de nosotros ha sido concebido a cambio de que otro número casi infinito no lo haya sido. Sin embargo, una cosa es vivir y otra existir.

Debemos ser conscientes de que vivimos, obtener y entregar todo lo que podemos aportar y lo que llevamos dentro. Sentirnos razonablemente libres, mostrarnos independientes, permitirnos reflexionar, vivir sencillamente, disfrutar de la amistad…

Vivir es personal e intransferible. Vivir bien presupone vivir con honestidad, con nobleza, con alegría, con amor.

La vida, al ser social, necesariamente genera conflictos, por eso o te la organizas, o te la organizan.

Precisamos priorizar, no podemos mantenernos en un sentimiento de urgencia permanente, pero, como el jazz, la vida requiere improvisación.

La vida nos exige continuamente tomar decisiones. Siempre nos demanda nuevas respuestas. Tenemos que acostumbrarnos al cambio, a fluir, a adaptarnos.

Vivir es apasionarse. Toda persona debe desarrollar sus capacidades morales, cognitivas, artísticas técnicas, culturales… Debe no solo llevar su vida en sus manos, sino contribuir a la mejora de la de los que le rodean. Cuando uno vive con y por los demás, la vida merece la pena y debe parecernos corta.

Debemos esperar de la vida haber sido queridos y haber amado, haber disfrutado de las personas, la naturaleza, la belleza, y haber hecho algo de lo que sentirse orgulloso.

Amanecer es volver a nacer, es una nueva oportunidad, una invitación a hacer y a ser.

FELIZ NAVIDAD


OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Sentir la vida

Felicitación de Navidad del año 2016 para los seguidores del blog.

“Aquí estoy yo” (Fragmento). Luis Fonsi.

Un año más, mi pequeño gran mensaje de felicitación a las personas que siguen el blog. Gracias por estar ahí.

¡FELIZ NAVIDAD!


Fuente: “Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz” de Walter Riso.

No te apagues como una vela. Si te aíslas en tu propia cárcel de prejuicios y normas irracionales, vivirás abatido. El dolor y la alegría se pegan a uno por carácter transitivo. Rebélate contra los caballeros y las mujeres de la armadura oxidada. La pasión y la emoción son contagiosas.

Si no sientes lo que haces, mejor no lo hagas. Y si en verdad lo sientes, hazlo hasta agotar reservas: juégatela.

Dos máximas pueden servirte de guía:

- Haz lo que quieras si no es dañino para ti ni para nadie.

- Haz lo que quieras, si no violas la Carta Universal de los Derechos Humanos.

Deja que el fuego de la emoción positiva te ilumine, que tu mayor defecto sea sentir la vida y palpitar con ella hasta las últimas consecuencias.


OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


sábado, 17 de diciembre de 2016

Arrebatar la atención

Fuente: “No te ahogues en un vaso de agua” de Richard Carlson.

En la entrada de este blog titulada “La necesidad de escribir”, se dice que algunas personas escriben para comprender su propia alma. Es el caso de esta entrada, pues a diario me esfuerzo por terminar con mi hábito de interrumpir la narración de otros para llevar la conversación de vuelta a mi propia persona. Son muchos los intentos y muchos los fracasos, pero merece la pena cuando lo consigo.


La próxima vez que alguien nos cuente una historia o comparta con nosotros un logro propio, fijémonos en nuestra tendencia a decir algo acerca de nosotros mismos como respuesta.

Nuestra necesidad excesiva de atención proviene de nuestro ego, esa parte de nosotros que quiere que lo vean, oigan, respeten, consideren especial, a menudo a expensas de alguna otra persona. Es la parte de nosotros que interrumpe la narración de otros, o espera con impaciencia nuestro turno de hablar con el fin de llevar la conversación y la atención de vuelta a nuestra propia persona.

La mayoría de nosotros, en diferentes grados, nos entregamos a este hábito difícil de romper, que crea distancia entre nosotros y quienes nos rodean.

En lugar de decir: “Yo hice lo mismo una vez” o “A que no adivinas qué hice hoy”, mordámonos la lengua, escuchemos con atención y digamos simplemente: “Eso es fantástico” o “Por favor, cuéntame más”, y dejémoslo ahí. La persona que esté hablando no tendrá la sensación de estar compitiendo con nosotros. El resultado será que esa persona se sentirá más relajada, confiada e interesante. También nosotros nos sentiremos más relajados porque no estaremos esperado para intervenir.

Estamos hablando de la necesidad impulsiva de arrebatar la gloria y la atención de los demás. Existen, obviamente, muchas ocasiones en las que resulta apropiado no renunciar a ellas e intercambiar experiencias mutuas.

Cuando dejamos de necesitar que toda la atención se centre en nuestra persona y permitimos que los otros se lleven la gloria, sucede algo mágico: una sensación de serenidad y seguridad se apodera de nosotros.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


martes, 13 de diciembre de 2016

Un mar de fuegos

Cuento de Eduardo Galeano titulado “El mundo” obtenido de la revista literaria “La máquina del tiempo”.


« Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El mundo es eso -reveló- Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. »

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


jueves, 8 de diciembre de 2016

Pura Luz


Hoy, día de la “Inmaculada”, puntual a la cita, deseo enseñaros, otro año más, es grande mi alegría por ello, el belén de mi casa. Ya es el quinto año que os lo muestro a través de un vídeo. El título de la entrada hace referencia a su música: “Pure Lumière” de Michel Pépé.

Este año quiero mostraros las escenas de más entidad o importancia religiosa, es decir, los llamados Misterios: La Anunciación del Ángel a María, la Visitación de María a su prima Isabel, el Empadronamiento en Belén, la Natividad, la Anunciación a los pastores, la Visita de los Reyes Magos, la Presentación de Jesús en el templo, la Matanza de los Inocentes y la Huida a Egipto.

Os recuerdo que el belenista es mi marido. Todo el mérito es suyo. Él es el artífice y, aparte de montar e iluminar todas las escenas, ha diseñado y hecho todos los edificios. Fijaos en la delicadeza de la casa de María en Nazaret, en los detalles de la “oficina del censo”, en el templo judío (cuya fachada se inspira en la principal de la Basílica de San Ildefonso de Jaén) o en el templo egipcio…

Horas y horas de minucioso trabajo… Horas y horas disfrutando, incansable y feliz.



ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- La cuna de la vida. (Belén 2015)
- Todos los caminos llevan a Belén. (Belén 2014)
- Montar el "Belén". (Belén 2013)
- Quiero enseñarte mi belén. (Belén 2012)

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


lunes, 5 de diciembre de 2016

Escucha tus sensaciones

“No te ahogues en un vaso de agua” de Richard Carlson.


Los seres humanos tenemos a nuestra disposición un sistema de navegación a toda prueba para orientarnos a través de la vida. Dicho sistema consiste en nuestras sensaciones y nos hace saber cuándo nos hemos desviado del camino y nos dirigimos hacia la infelicidad y el conflicto… o cuándo vamos bien encaminados, en dirección a la paz mental. Las sensaciones actúan como un barómetro que nos notifica cuál es el tiempo en nuestro interior.

Cuando las sensaciones son positivas, nos están confirmando que estamos usando los pensamientos para nuestro propio beneficio. No es necesario realizar ningún ajuste mental.

Cuando nuestra experiencia de la vida no es agradable, cuando nos sentimos enojados, resentidos, deprimidos, estresados, frustrados y cosas por el estilo, el sistema de alarma de nuestras sensaciones entra en funcionamiento, como una señal de peligro, para recordarnos que nos hemos desviado del camino, que ha llegado el momento de aminorar la marcha de nuestros pensamientos porque hemos perdido el sentido de la perspectiva. Entonces es necesario realizar reajustes mentales. Nuestras sensaciones negativas son algo así como una de las luces de alarma del salpicadero de tu coche.

Contrariamente a la creencia popular, las sensaciones negativas no necesitan ser estudiadas ni analizadas, pues, cuando se analizan, por lo general se acaba luchando con una cantidad mayor de ellas.

Cuando nos sintamos mal, no nos atasquemos en una “parálisis analizadora”. Tampoco finjamos que las sensaciones negativas no existen. Preguntémonos por qué nos sentimos así, pero procuremos reconocer que la razón de que nos sintamos tristes, enojados, estresados, o lo que sea, es que estamos tomándonos la vida demasiado en serio. En lugar de subirnos las mangas y luchar contra la vida, detengámonos, respiremos profundamente unas cuantas veces y relajémonos: la vida no será un problema a menos que la convirtamos en un problema.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Recuperar la capacidad de jugar

Fuente: ¡Puedo superarme! de Bernardo Stamateas.


Fuimos hechos para jugar toda la vida. Para el bien de nuestra psique, de nuestra creatividad, de nuestros pensamientos y de nuestro trabajo diario, necesitamos una cuota de juego.

Sin embargo, a medida que crecemos vamos dejando de jugar. La cultura nos hace sentir culpables si jugamos, vamos perdiendo paulatinamente la capacidad lúdica y asociamos “jugar” con “irresponsabilidad”. Hemos confundido “responsabilidad” con “seriedad”. Lo cierto es que el juego no tiene que ver con la irresponsabilidad. Podemos ser divertidos y también responsables.

El juego funciona como un fertilizante para el cerebro, pues estimula las conexiones neuronales. Nos distiende, nos saca de la rutina y nos permite conectar con esa parte de nuestra infancia que tanto placer nos daba. No solo nos divierte, sino que nos motiva y nos incentiva a crear mucho más fácilmente.

El objetivo de jugar es pasarlo bien. El juego nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad de disfrutar, el humor, el placer y además nos relaja.

Los juegos son a medida, es decir, a cada uno de nosotros nos divierten cosas distintas. Por ejemplo, hay personas que disfrutan yendo a bailar, mientras que a otros no les gusta para nada; hay quienes se divierten escuchando música clásica, otros prefieren salir con amigos y a algunos les encanta leer. Hay personas que prefieren la diversión individual, como leer o mirar la televisión, y en general disfrutan de estar solas, pero también hay otras personas a las que les gusta lo social, por ejemplo, salir a comer o encontrarse con amigos. Todos tenemos una tendencia, pero más allá de lo que prefiramos, tenemos que buscar el placer de divertirnos.

Cada uno debe conectar con lo que le divierte y no seguir lo que socialmente nos dicen que es divertido. Es muy importante recordar que cada uno tiene que divertirse a su manera aunque los estándares sociales digan que hay que hacer lo mismo.

Jugar es una excelente palabra en todas las épocas de nuestra vida.


ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

Volver a jugar

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


viernes, 25 de noviembre de 2016

El milagro de ser humano

Este relato está incluido en el libro “Cuentos para confortar el espíritu” de Ramiro Calle con el título de “La tortuga y la argolla”


Era un sabio tan anciano que nadie sabía cuál era su edad, ni siquiera él mismo. Un apacible y tibio atardecer, se sentó frente al mar y dejó que su mirada se perdiera en el anaranjado horizonte.

De pronto, escuchó unas pisadas no lejos de donde estaba. Al dirigir la vista al lugar del que procedía el rumor de las pisadas, pudo ver a un joven taciturno que pasaba una soga sobre la rama de un árbol y luego se envolvía el cuello con ella. Su intención de quitarse la vida era evidente, por lo que el anciano se incorporó tan rápido como le dejaba su decrépito cuerpo y corrió con esfuerzo hasta donde el joven pensaba realizar su macabro plan.

-Te ruego que no te quites la vida, amigo. La vida es muy valiosa.

-La vida no es nada -replicó el joven-. No veo ningún motivo para seguir viviendo.

-Tienes la eternidad por delante, amigo, así que al menos concédeme un par de minutos y escúchame con atención.

- Dime lo que quieras -dijo el joven con displicencia-. A donde voy ahora no les importará si llego dos minutos tarde.

-Entonces -dijo el anciano-, escúchame.

Ambos se sentaron en el suelo. Los apacibles ojos del anciano se posaron en los atormentados del joven. El sol había empezado a ocultarse. El sabio dijo:

-Te voy a pedir que imagines una cosa, querido amigo. Imagina una tortuga, una solo, en el inmenso océano. Esta tortuga saca la cabeza a la superficie, para respirar, solo una vez de cada millón de años. Imagina también una argolla flotando sobre las aguas del colosal océano. Pues te diré algo: tener una forma humana es más difícil que la posibilidad de que la tortuga introduzca la cabeza en la argolla cuando la saca cada millón de años. Obra como creas conveniente, pero vas a perder una ocasión única. Reflexiona unos instantes en ello y procede.

Los lugareños de la zona todavía comentan que aquel joven llegó a la ancianidad y se convirtió a su vez en un sabio.

Se te han entregado unos instrumentos vitales (cuerpo y mente) y te has encontrado sumido en este misterioso escenario que es la existencia. Pasarás unos años por él. Puedes hacer que el paso sea hermoso dependiendo de tus pensamientos, palabras y actos. El sentido de la vida deberás procurarlo tú mismo. Aprovecha la vida.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


domingo, 20 de noviembre de 2016

La aprobación de los demás

« - Hay una cosa que ni siquiera Dios puede hacer -le dijo el maestro a un discípulo al que le aterraba ofender a alguien.

- Y ¿cuál es? -preguntó el discípulo.

- Agradar a todo el mundo -dijo el maestro. »

Anthony de Mello



Fuente: “No te ahogues en un vaso de agua” de Richard Carlson.

Una de las lecciones más difíciles que no enseña la vida es la de tener que hacer frente a la desaprobación de los demás. Nunca seremos capaces de contentar a todo el mundo. Incluso en una victoria electoral en la que un candidato recibe el cincuenta y cinco por ciento de los votos, existe un cuarenta y cinco por ciento de la población que desea que sea otro quien gane. No es probable que el porcentaje de aprobación que recibimos nosotros entre la familia, los amigos y la gente con quien trabajamos sea mucho mayor.

Todos los días somos objeto tanto de elogios como de desaprobaciones. Forma parte de la vida de todo el mundo.

Cada uno tiene sus propias ideas sobre la vida y no siempre coinciden con las de otras personas. Sin embargo, la mayoría nos empeñamos en luchar contra esta realidad. Nos sentimos enojados, heridos o frustrados cuando la gente rechaza nuestras ideas, nos dice que no, o manifiesta alguna otra forma de desaprobación.

Cuanto antes aceptemos el inevitable hecho de que no podemos contar con la aprobación de todas las personas a las que conocemos, más fácil será nuestra vida. Cuando uno es consciente de que en su camino también va a encontrar cierto grado de desaprobación y lo acepta, desarrolla un sentido de la perspectiva que resulta de gran ayuda.

Nuestro bienestar no debe depender de la aprobación de los demás. Evidentemente, hace que nos sintamos mejor. Por eso, hemos de aprender a ser agradecidos cuando la recibimos.


ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- No se puede gustar a todo el mundo

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


martes, 15 de noviembre de 2016

21 de diciembre

Anuncio de la Lotería de Navidad 2016.


Ayer se hizo público el anuncio de la Lotería de Navidad de este año. Loterías y Apuestas del Estado vuelve a confiar la campaña, que ha contado con un presupuesto de 3,6 millones de euros, a la agencia creativa Leo Burnett y al director Santiago Zannou que ya realizó el anuncio de Manuel y el bar de Antonio en 2014.

La protagonista es Carmina, una maestra jubilada a la que parece que le falla la memoria, que el 21 de diciembre, mientras la televisión emite un reportaje sobre el sorteo de Navidad con vídeos de años anteriores, cree por error que le ha tocado el “Gordo”.

Rápidamente sale a la calle a celebrarlo. La alegría de Carmina es tal, que contagia a su familia y a todos los vecinos del pueblo que, para no romper el momento mágico, deciden seguirle la corriente.

El hijo y el nieto de Carmina se encargan de ir poniendo sobre aviso a todos los habitantes para que se sumen a la fiesta. Hasta la Guardia Civil se presta a escoltarlos en el camino hacia el faro, donde van a celebrarlo.

El anuncio se cierra con el lema de las últimas campañas: «El mayor premio es compartirlo», pero a diferencia de los anuncios de 2014 y 2015, en los que lo que se compartía era el premio, este año la campaña incide en que lo que importa es compartir el entusiasmo y la alegría. Como final de esta historia, la idea de que a Carmina el dinero no le importa y lo que la hace feliz es dárselo a su hijo.

La canción del anuncio, titulada “21 de diciembre”, es de Fernando Velázquez y se ha rodado en Asturias (Tazones, Villaviciosa...).


El tema de este año está siendo caldo de cultivo para el ingenio, creatividad y humor en las redes sociales: que si, al igual que en el anuncio, el gobierno tiene engañados a los ancianos; que si los anuncios de la lotería cada vez pretenden dar la mayor lástima posible y dentro de poco el anuncio se hará en un funeral; que si es irreal, porque todo el mundo está de acuerdo con lo que dice la maestra; que si qué hubiera ocurrido si el nieto, que está enganchado al móvil, hubiera prestado más atención a su abuela, que encima le prepara el desayuno, y desde el principio, cariñosamente, la hubiera sacado de su error…

Yo empiezo a echar de menos un anuncio de la lotería de Navidad que me haga reír, pero, claro, ya se sabe, es más fácil hacer llorar…


ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- La fábrica de sueños. Lotería de Navidad 2011
- Cazadores de sueños. Lotería de Navidad 2012
- Pon tus sueños a jugar. Lotería de Navidad 2013
- El mayor premio es compartirlo. Lotería de Navidad 2014
- La fábrica de maniquíes. Lotería de Navidad 2015

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


jueves, 10 de noviembre de 2016

El saco de plumas

Este cuento está incluido en el libro “365 ideas para cambiar tu vida” de Francesc Miralles.


Un cuento tradicional narra la historia de un hombre que calumnió gravemente a un amigo suyo y, acto seguido, se dio cuenta de que le había movido la envidia que sentía al ver el éxito que el otro había alcanzado.

Tras comprobar la ruina que había traído con sus calumnias a ese amigo, se arrepintió profundamente y fue a visitar a un hombre muy sabio, a quien le explicó el caso y le pidió:

-Quiero arreglar todo lo que hice. ¿Cómo puedo hacerlo?

A lo que el sabio respondió:

-Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas, y ve soltando su carga dondequiera que vayas.

El calumniador, muy contento por aquel remedio tan fácil, consiguió un saco lleno de plumas y en el transcurso de un día las había soltado todas.

Entonces regresó donde estaba el sabio y le anunció:

-Ya he terminado.

-Ésa era la parte fácil… -respondió el sabio-. Ahora debes volver a llenar el saco con esas mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas.

El hombre se sintió muy triste pues sabía de lo imposible de su misión, y no pudo juntar casi ninguna.

Al verle regresar abatido, el sabio le dijo:

-Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, de igual manera el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedir perdón a tu amigo y actuar bien a partir de ahora, pues no hay forma de deshacer lo que hiciste.


ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- Un clavo en la puerta.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


sábado, 5 de noviembre de 2016

La Buena Nueva

Fuente: “Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz” de Walter Riso.


Cierta vez, un religioso estaba dando una conferencia y volvía una y otra vez sobre el tema de la Buena Nueva que cambiaría a la humanidad: todos podían salvarse si se seguían ciertos preceptos.

Un maestro espiritual muy anciano que estaba escuchando atentamente interrumpió para preguntarle: “¿Qué clase de buena noticia es ésa, que hace tan fácil ir al infierno y tan difícil ir al cielo?”

El religioso, nervioso, prefirió cambiar de tema.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


domingo, 30 de octubre de 2016

El efecto “Tres meses”

Fuente: ¡Puedo superarme! de Bernardo Stamateas.


Los investigadores aseguran que la felicidad que proporcionan las cosas materiales dura tres meses.

Así, por ejemplo, se ha descubierto que personas que habían ganado millones en la lotería, a los tres meses estaban con el mismo nivel de felicidad que antes de recibir todo ese dinero.

Hombres que un día lograron comprarse un Ferrari o un Porsche, tres meses después estaban igual de felices que antes de tener un coche de lujo.

Creer que las cosas materiales nos van a hacer felices muchos años es una mera ilusión.

No está mal tener cosas materiales. El problema viene cuando nos engañamos y creemos que la felicidad depende de tener cosas, porque en realidad esa felicidad durará no más de tres meses.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


martes, 25 de octubre de 2016

La sabiduría del chófer

La siguiente anécdota se recoge en el libro “El arte de pensar” del escritor suizo Rolf Dobelli. Al parecer, la anécdota fue contada por el americano Charlie Munger, uno de los más importantes inversionistas y hombres de negocios del mundo, para hablar sobre la existencia de dos tipos de conocimiento: el auténtico, el de las personas que han dedicado gran tiempo y trabajo inteletual en conseguirlo, y lo que él denomina el “conocimiento del chófer”, es decir, el conocimiento superficial de las personas que simulan saber y recitan palabras y conceptos con gran elocuencia. Por desgracia, resulta cada vez más difícil diferenciar el conocimiento auténtico del conocimiento del chófer.


El alemán Max Planck (1858-1947) fue uno de los padres de la mecánica cuántica. Recibió el Premio Nobel de Física en 1918. Como gran científico y Nobel, era reclamado para dar conferencias en diversas ciudades de Alemania. A Planck lo acompañaba su chófer que, sentado en primera fila, durante meses, se vio obligado a escuchar su conferencia sobre mecánica cuántica.

Con el tiempo, surgió entre ambos una sincera amistad. Un día, el chófer le comentó al científico que debía ser muy aburrido estar contando una y otra vez lo mismo y que él había escuchado su ponencia tantas veces, que se sentía capaz de dar la conferencia. La próxima conferencia sería en Munich y le propuso intercambiar los papeles: él daría la charla de mecánica cuántica y Planck se pondría la gorra de chófer y se sentaría en primera fila a escucharle. Al físico le pareció divertido, aceptó el juego e intercambiaron los papeles. Hemos de señalar que en esos tiempos, era difícil que los asistentes conocieran a ciencia cierta cómo era el científico ya que su imagen solo se conocía por algunos periódicos.

El chófer dio a la perfección una conferencia magistral hasta que llegó el tiempo dedicado a las preguntas. El hombre, con poco dominio sobre física cuántica, se vio acorralado con la primera. Dotado de suficientes recursos retóricos, tras vacilar un momento, respondió, algo indignado, que la pregunta le parecía tan simple que, señalando al verdadero Planck, hasta su chófer podría responderla. En ese momento hizo subir al verdadero profesor.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


jueves, 20 de octubre de 2016

Siempre estaré

Fuente: letra de la canción “Estaré” de Miguel Bosé, incluida en el álbum "Bosé: MTV Unplugged".

“Sarabande” (Suite en re menor). Händel.

No alcanza tanto cielo a la gloria de ser parte viva de ti.

Detalle de la imagen de la Virgen de los Vientos (Roquetas de Mar, Almería).

Mira tus manos, mira tus pies, mira tus ojos y dime a quién ves... Guardada en cada una de tus células hay memoria del amor que puse en ti.

Lo que atan los genes se hace ley. Lo que ata el amor se hace eterno.

Seré tu ángel. Me veas o no, me vas a sentir. Estaré muy cerca de ti. En tu corazón. Ahí donde estuve, estoy y siempre estaré…

Cierro los ojos y, como un bebé en los brazos de su madre, siento tu cariño y tu protección. Alejas el ruido de mi alma y me abandono... Y es tal mi confianza, que no me importaría morir si tú me dieras la mano.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


domingo, 16 de octubre de 2016

Amad a vuestros enemigos (II)

Fuente: “Al sur de la razón” de Juan José Benítez.

La ley del contrato

Según Juan José Benítez, antes de nacer, cuando Dios imagina a una criatura, esa personalidad “es”. Entonces, si el nuevo ser decide probar la aventura del tiempo y del espacio, elige. Es el único momento de auténtica libertad. Y decide qué ser, cómo, dónde y por qué. Es entonces cuando se “firma”, libre y voluntariamente. Es entonces cuando se nace. Y el “contrato” es preservado de todo y de todos, incluyendo nuestra propia memoria. Por eso casi nadie sabe por qué está aquí, ni cuál es su Destino. Por eso nacen mediocres, sabios, malvados, anónimos, tontos o fanáticos. Todos lo han seleccionado y firmado. Todos por una u otra razón o, lo que es más probable, por toda una cadena de razones-experiencias. Todo obedece a un orden superior que no podemos ni siquiera imaginar. Después, al morir, alguien nos entregará la “maleta” de la memoria. Entonces recordaremos…



Si la ley del “contrato” fuera real y si la Tierra fuera uno de los mundos “laboratorio”, la enigmática frase de Jesús de Nazaret –“amar a los enemigos”- cobraría sentido. El enemigo, en estos supuestos, sería igualmente voluntario, como cada uno de nosotros, y con una misión específica, previamente elegida y “firmada”. En otras palabras: el “enemigo” sería nuestro hermano en la gran aventura de VIVIR o EXPERIMENTAR. Un hermano imprescindible. Por eso Jesús solicitó lo aparentemente absurdo. Él sabía…

Entrada relacionada:

Amad a vuestros enemigos

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


martes, 11 de octubre de 2016

Hijos del mismo Dios

Fuente: “Pensamientos cotidianos” de Omraam Mikaël Aïvanhov.


En el transcurso de los tiempos, las religiones no solo han pretendido poseer la verdad excluyendo a los demás, es decir, ser los únicos herederos legítimos de Dios, sino que han generado muchos conflictos e injusticias en el interior de cada una de ellas. ¡Cómo si correspondiese a los humanos decretar quién es hijo de Dios y quién no lo es!

En nuestros días, parece ser que los hombres se han vuelto más tolerantes en materia de religión, pero es porque, a menudo, no les inspira más que indiferencia. Aquellos que se dicen creyentes, no están demasiado dispuestos a dar pruebas de apertura y de comprensión.

Dios está en el alma de todos los seres. Allí donde se encuentren, Dios se encuentra también y es ahí donde debemos buscarle sin que nos preocupe la religión a la que pertenecen.

Hemos de descubrir a Dios y venerarlo también en la religión de los demás.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


jueves, 6 de octubre de 2016

Saber callar

Fuente: “Aprendiz de sabio” de Bernabé Tierno.


Algunas reflexiones sobre saber guardar silencio:

- Más que en saber lo que debemos decir, el talento se muestra en saber lo que debemos callar, lo que debemos silenciar.

- Casi siempre, tras la verborrea y la locuacidad, tras una “cotorra” humana que no escucha y no para de hablar y de expeler palabras, se esconde el primitivismo o la estupidez. Tras la capacidad de una escucha atenta y del silencio, lo normal es que se oculte una persona inteligente, cauta y llena de sabiduría. Por eso es tan difícil conocer al necio si sabe guardar silencio.

- Si eres sabio, demuéstralo utilizando con inteligencia, mucho más que tus palabras, tus silencios. Si eres necio, mejor es callarte y que algunos sospechen de tu necedad, porque si hablas ya no tendrían ningún duda.

- Si quieres subir un peldaño más en sabiduría, lo lograrás si, aun teniendo razón, sabes callarte.

- Por la palabra y la inteligencia el ser humano es superior a los animales, pero si sabe utilizar y manejar el silencio, sin duda se superará a sí mismo.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


sábado, 1 de octubre de 2016

Por meterse a redentor

Este cuento pertenece a una colección de 30 cromos antiguos titulada “Fábulas ilustradas” con publicidad de Chocolates Camps y galletas Viñas de Barcelona. De autor anónimo, fueron publicados hacia 1920. Las colecciones de cromos eran por entonces, educativas y artísticas.

Los cromos en su anverso ilustran a todo color las escenas y personajes de la fábula y en su reverso la relatan y llevan la publicidad.

Las antiguas colecciones de cromos son un rico patrimonio por su valioso testimonio informativo: son una crónica ilustrada de la sociedad de su época, de la evolución de la publicidad y de las artes gráficas.



«En épocas lejanas, los buitres se declararon la guerra por un fútil pretexto, y fue tal el encarnizamiento y saña con que se acometían, que los despojos de los combatientes caían a tierra, cubriendo la llanura los restos de los guerreros.

Los dioses, impasibles, presenciaban el exterminio de una raza y todo hacía presumir que el combate feroz continuaría por largo tiempo, cuando las palomas intercedieron, deseando ser árbitros de la contienda.

Al efecto, enviaron mensajeros y mientras se discutían los preliminares de una paz honrosa, los buitres reconocieron su error y de común acuerdo ambos bandos beligerantes, arremetieron contra las palomas, que débiles en demasía sufrieron la muerte, guiadas solo por el altruismo y bondad, y por el deseo de que la sangre no se derramase entre las aves.»

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


lunes, 26 de septiembre de 2016

Hablemos claro

Fuente: ¡Puedo superarme! de Bernardo Stamateas.


En cualquier tipo de relación, es frecuente que supongamos que no es necesario decir lo que queremos porque los demás saben lo que pensamos. Y entonces, porque nos conocen, harán exactamente lo que nosotros esperamos que hagan. Si eso no ocurre, nos sentimos defraudados. Nos preguntamos: “¿Cómo es posible que haya hecho algo así? ¿Por qué dijo eso? Habla como si no me conociera.” Y así, las suposiciones, los juicios y las emociones que derivan de ellos van creando una situación tensa.

También ocurre que cuando oímos algo y no lo entendemos, elaboramos una teoría para asignarle un significado y después la damos por cierta. Todo esto sucede porque no tenemos el valor de preguntar. Si las preguntas nos las hacemos a nosotros mismos y nos las contestamos desde nuestras propias opiniones y emociones, es probable que nos equivoquemos.

No demos nada por sentado. No hagamos interpretaciones. Preguntemos y escuchemos la respuesta.

Si no entiendes algo, no supongas. Lo mejor es preguntar y ser claro al hacerlo.

Si te comunicas con habilidad tus relaciones serán más satisfactorias.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


viernes, 23 de septiembre de 2016

Vídeos de la cabecera del blog

En los inicios del blog, en el año 2010, un avatar, animado y con mi voz, representaba virtualmente mi identidad, saludaba y daba la bienvenida a sus visitantes. Entonces podía insertarse gratuitamente en el blog. Al hacer esta entrada, he comprobado que ahora solo pueden hacerlo los suscriptores de pago. Si deseáis verlo en funcionamiento, no os queda más remedio que hacer clic en la foto para seguir el enlace a la página donde se creó.

Avatar de Luma Olivares en la catedral de Jaén

También os dejo los dos vídeos que, a ambos lados del avatar, formaban parte de la cabecera del blog. El primero de ellos consiste en un saludo muy especial y el segundo "ilustra" la canción "Todo cambia", interpretada por Merceles Sosa, a la que considero pieza principal de la banda sonora del blog. Tal vez los recuerden los primeros seguidores...


   

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Los tres príncipes de Serendip

En la entrada de este blog titulada Serendipias, comenté cómo esta palabra, al parecer, procede del inglés serendipity, un neologismo acuñado por el escritor Horace Walpole (1717-1797) tras la lectura del cuento tradicional persa llamado “Los tres príncipes de Serendip” (Serendip era el antiguo nombre persa de Ceilán, la actual Sri Lanka), en el que sus protagonistas encuentran accidentalmente, sin buscarlas, gracias a su capacidad de observación y a su inteligencia analizadora, las respuestas a problemas que no se habían planteado.

Este relato, del cual he hecho una adaptación, tiene su origen en el libro de poemas “Hasht-Bihist” (Ocho Paraísos) de Amir Khusrow, escritos o compilados hacia 1302, aunque su origen es probablemente anterior.



En el país de Serendip existió, en tiempos antiguos, un rey grande y poderoso llamado Giaffer que tenía tres hijos. Muy preocupado por su educación, la confió a los mejores sabios del reino. Los tres hermanos, dotados de una gran inteligencia y extremadamente ingeniosos, pronto adquirieron los más completos conocimientos en artes y saberes.

El rey, para que siguieran atesorando sabiduría, decidió mandarles a conocer mundo. Los príncipes le obedecieron respetuosamente y partieron de incógnito hacia tierras extranjeras.

Una tarde, caminando rumbo a la ciudad de Kandahar, uno de los príncipes, el mayor, afirmó al ver unas huellas en el camino:

- Por aquí ha pasado un camello tuerto del ojo derecho.

El segundo príncipe, el más sabio, señaló:

- Al camello le falta un diente.

El tercer príncipe, el más joven, añadió:

- El camello está cojo de la pata trasera izquierda.

El hermano mayor siguió diciendo:

- Este camello llevaba a un lado una carga de mantequilla y al otro, una carga de miel.

El segundo hermano bajó de su montura, avanzó unos pasos y afirmó:

- En el camello iba montada una mujer.

El hermano menor continuó:

- Es una mujer que está embarazada…

Al entrar en la ciudad, vieron a un hombre que gritaba enloquecido: habían desaparecido uno de sus camellos y una de sus mujeres.

El mayor de los príncipes se dirigió al mercader:

- ¿Era tuerto tu camello del ojo derecho?

- Sí… -dijo intrigado.

- ¿Le faltaba algún diente?

- Era un poco viejo y se había peleado con un camello más joven…

- ¿Estaba cojo de la pata izquierda trasera?

- Creo que sí. Se le había clavado la punta de una estaca.

- ¿Llevaba una carga de miel y mantequilla?

- Sí, sí… ¡una preciada carga…!

- Y lo montaba una mujer…

- Una de mis esposas…

- Que está embarazada…

- ¡Sí, sí…! Decidme: ¿dónde los habéis visto?

- No hemos visto jamás ni a tu camello ni a tu mujer -le dijeron los tres príncipes riéndose alegremente.

El mercader, muy irritado, convencido de que solo los ladrones podían tener toda esa información, denunció a los príncipes, que fueron arrestados y condenados a muerte acusados de robar un camello y de raptar a una mujer.

Poco antes de ser ejecutados, apareció la mujer con el camello gritando que se había perdido y que estaba a punto de dar a luz. Los viajeros fueron puestos en libertad y llevados a la presencia del emir de Kandahar que les preguntó cómo pudieron describir tan exactamente al camello sin haberlo visto. Los tres fueron explicando cómo habían obtenido sus conclusiones.

Dedujeron que el camello estaba tuerto porque habían observado que solo había comido hierba de la parte izquierda de camino, la que daba al monte y estaba más seca, mientras que la hierba de la parte derecha del camino, la más verde porque daba al río, estaba intacta. El camello no veía la hierba del río porque no veía con el ojo derecho.

Le faltaba un diente porque en el suelo, abandonados, había trozos de hierba masticada, que había caído de la boca, del tamaño de un diente de camello.

Estaba cojo porque había huellas de tres patas y señales de que arrastraba la trasera izquierda.

Sabían que llevaba una carga de mantequilla y miel porque a un lado del camino había hormigas atraídas por la mantequilla derretida y al otro, un verdadero enjambre de abejas, moscas y avispas atraídas por algo de miel derramada en ese lado.

Que el camello fuera conducido por una mujer lo dedujeron porque, junto a las señales de las rodillas del camello al inclinarse, vieron unas pequeñas huellas de pies sobre el barro de la orilla del río. Supusieron que la mujer estaba embarazada porque había orinado en un lado de la pendiente y había dejado en el barro las huellas de sus manos porque, debido al peso de su cuerpo, había tenido que apoyarlas en el suelo para poder incorporarse.

El Emir de Kandahar, quedó verdaderamente maravillado por la sagacidad, la inteligencia, la sabiduría de estos tres príncipes y les invitó a que se quedaran como consejeros en su reino.


ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- Serendipias

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


viernes, 16 de septiembre de 2016

La necesidad de escribir

Fuente: “Un minuto para el absurdo” de Anthony de Mello.


El visitante, un escritor religioso, había acudido al Maestro en busca de unas palabras de sabiduría. Y el Maestro le dijo:

- Unos escriben para ganarse la vida; otros, para comunicar sus ideas o suscitar cuestiones que inquieten a sus lectores; e incluso otros lo hacen para comprender su propia alma.

Pues bien, ninguno de ellos pasará a la posteridad. Este honor está reservado a quienes solo escriben porque, de no hacerlo, reventarían.

Y, tras una breve pausa, añadió:

- Estos últimos son los que dan expresión a lo divino, independientemente de cuál sea el tema sobre el que escriben.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


domingo, 11 de septiembre de 2016

Por si tenéis un ratillo...

Mañana empieza el curso escolar para los niños y niñas andaluces.

El día 1 de septiembre comenzó para el profesorado. Ese primer día, la jefa de estudios de mi colegio nos entregó el calendario escolar y la programación de las actividades a realizar para preparar el comienzo del nuevo curso.

Entre papel y papel había uno que llamó mi atención por su encabezamiento: “Por si tenéis un ratillo…” y me dispuse a leerlo en primer lugar:



« Llega otro curso. A veces, olvidamos los quebraderos de cabeza y los malos momentos del anterior. Otras, nos esforzamos por no olvidarlos y comenzamos cargados con prejuicios negativos. Si tenéis un ratillo, me gustaría que reflexionáramos sobre los siguientes puntos:

- Formamos parte de este colegio. No hablemos mal de él y esforcémonos por mejorarlo.

- No malgastemos nuestra energía y seleccionemos cómo utilizar nuestros esfuerzos.

- No encasillemos a los compañeros/as por su edad, apariencia o ideas. Hay buenos profesionales con muchos disfraces.

- Dejemos que los demás tengan su protagonismo.

- No consideremos las opiniones de los compañeros como ataques personales.

- Todas las cosas pueden enfocarse desde muchos puntos de vista. Cuando expongamos el nuestro, intentemos que nadie se sienta ofendido.

- La palabra “ayúdame” es mágica y una forma de reconocer y validar al otro.

- No somos perfectos: perdona y perdónate los errores.

- No esperemos ninguna recompensa o halago por la labor bien realizada.

- Hagamos lo que debamos hacer sin crear obligaciones en los otros.

- Comparte todo lo bueno que sepas.

- Seamos siempre respetuosos, incluso cuando no lo sean con nosotros.

- Estemos siempre dispuestos para ser útiles.

- Utilicemos una buena dosis de humor, paciencia y humildad.

Y, sobre todo, no os olvidéis de ser felices. »

Ahí queda eso…

“Pa” qué vamos a decir “ná” si ya está “to” dicho…

Ea, pues con estas buenas vibraciones empezamos mañana…

Mis mejores deseos para el nuevo curso a todos los profesionales de la enseñanza. ¡Que la suerte nos acompañe!

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


jueves, 8 de septiembre de 2016

Alexitimia o analfabetismo emocional

Fuente: "Maravillosamente imperfecto, escandalosamente feliz" de Walter Riso.


Cuando una persona ha reducido ostensiblemente su capacidad de sentir y expresar emociones, por miedo al qué dirán, a sufrir o a excederse (reprimiéndolas, negándolas, ignorándolas o tratando de enfriarlas), decimos que tal persona sufre de alexitimia.

La alexitimia es un trastorno psicológico y/o neurológico que implica, entre otras cosas, analfabetismo emocional, es decir: la incapacidad de leer, procesar y manifestar las emociones.

En la sociedad aparentemente libre en que nos movemos, existe un número considerable de prescripciones sobre la manera en que expresamos nuestras emociones, aunque éstas sean inofensivas.

Es verdad que algunas emociones son negativas y potencialmente peligrosas (ira, envidia, venganza…) y que, para mantener una convivencia pacífica y respetuosa, son necesarias ciertas restricciones y aprender a gestionarlas. Sin embargo, hemos metido todas la emociones en el mismo saco y la educación afectiva ha exagerado, sin duda, la importancia de controlar y restringir lo que sentimos fomentando el “retardo emocional” en vez de la “inteligencia emocional”.

Existe la idea, quizás se lo debamos a Aristóteles, de que detrás de la “moderación emocional” existe una persona virtuosa. No siempre es así y, en ocasiones, encontramos individuos encapsulados, tristemente inhibidos e incapaces de leer las emociones propias y ajenas.

Anular, coartar o disimular indiscriminadamente las emociones, para sentir “apropiadamente”, para ser modelos de cordura, hará que nuestro sistema biológico y psicológico se desorganice. Las emociones no procesadas correctamente quedan almacenadas en una memoria afectiva y van minando el sistema inmunológico, generan insomnio, contracturas musculares y desorden conductual, entre otras muchas alteraciones. Rechazarlas o excluirlas no nos hacen mejor, sino incompletos.

No estamos diciendo que debamos andar por la vida como locos expresándolo todo y diciendo cualquier cosa que sintamos, pero mantener bajo censura los sentimientos y hacer de la “prudencia emocional” una especie de religión, hará que perdamos contacto con una parte importante de nosotros mismos. Seremos muy sensatos, juiciosos, maduros, reflexivos, sesudos, ponderados, frugales, contenidos y, además, terriblemente aburridos y amargados.

Mantenernos alejados de los sentimientos es caer en el adormecimiento fisiológico, perder vivacidad y la intensidad de los sentidos. Las emociones saludables nos mantienen vivos y activos. Intentar eliminarlas por decreto o por algún anhelo desmesurado de alcanzar un “perfecto dominio de sí mismo” haría de nosotros lo más parecido a un zombi, eso sí, altamente pulido y distinguido.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


lunes, 5 de septiembre de 2016

Biografía

Gabriel Celaya (1911-1991), poeta español de la generación literaria de la posguerra, es uno de los más destacados representantes de la que se denominó "poesía comprometida" o poesía social. Celaya, que había estudiado en Madrid Ingeniería industrial, escribió el poema titulado “Biografía” que, para esta entrada, he recogido de su antología poética “Itinerario poético” (1975).

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa.
Dobla bien la servilleta.
Eso, para empezar.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
Eso, para seguir.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
Eso, para vivir.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.
Y descansar: morir.
Desde la niñez nos van marcando el camino e inculcando qué debemos hacer y qué no. Lo que está bien y lo que no.

En la casa, en la escuela, en el trabajo… y casi siempre las indicaciones van unidas a amenazas si el comportamiento no es adecuado.

Una sucesión de órdenes, hasta en las cosas más íntimas, que agobian y nos hacen sentir enjaulados, sin libertad de decisión y actuación. De tal manera, que “no respirar” puede convertirse en un alivio para, por fin, acabar con las ataduras y dejar de obedecer.

Para empezar, para seguir, para vivir… y para descansar: morir.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


lunes, 29 de agosto de 2016

Una leyenda llena de números


El ajedrez es uno de los juegos más antiguos del mundo. Su origen ha dado lugar a muchos mitos y leyendas.

Existe una interesante historia según la cual, un rey llamado Shihram, aburrido de los juegos de azar superfluos, ordenó a un sabio brahmán llamado Sissa inventar un juego de ingenio digno de su realeza. Esta leyenda ubica el origen del ajedrez en la India, hacia el siglo V de nuestra era.

Sissa aprovechó para darle una lección de humildad al rey, demostrándole que todos los habitantes de su reino, aun los más pequeños, son importantes.

El brahmán le presentó un tablero cuadrado, dividido en sesenta y cuatro casillas, la mitad negras y la mitad blancas. Sobre dicho tablero se colocaban dos conjuntos de piezas, unas blancas y otras negras, cada una a un lado del tablero. Las piezas eran las mismas para ambos bandos y se regían por estrictas reglas de movimiento.

Cada bando contaba con ocho peones, dos torres, dos caballos, dos elefantes de guerra (alfiles), un consejero (reina) y un rajah (rey). El jugador que diese muerte al rey rival, ganaría la partida.

Conforme le enseñaba las reglas del juego, le demostró que era imposible derrotar a los ejércitos enemigos sin el total apoyo de su séquito. Cada pieza en el ajedrez y cada soldado de su ejército debían armonizar sus fuerzas para la victoria final, siempre protegiendo la vida del rey, la pieza más vulnerable del juego.

El rey Shirham, que comprendió la alegoría, se maravilló del nuevo juego y le ofreció la recompensa que considerase adecuada. Sissa no solicitó oro ni diamantes sino la siguiente cantidad de trigo: un grano de trigo para la primera casilla del tablero, dos granos para la segunda casilla, cuatro granos para la tercera, ocho granos para la cuarta, dieciséis granos para la quinta y así, siempre el doble, hasta alcanzar la casilla sesenta y cuatro.

Al monarca le pareció muy modesta esta extraña petición y ordenó a sus tesoreros que fueran por el trigo. Sin embargo, al hacer los cálculos necesarios se dieron cuenta de la fabulosa cantidad de granos de trigo que debían conseguir: dieciocho trillones, cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones, setenta y tres mil setecientos nueve millones, quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince granos de trigo.

Todo el trigo de la India no era suficiente para recompensar a Sissa.

El rey no pudo cumplir su compromiso y así Sissa le dio una segunda lección, en esta ocasión de prudencia y sagacidad.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


miércoles, 24 de agosto de 2016

Lo incognoscible

Ojalá que la llamada de las sombras se aleje.
Cuando superes la noche, ojalá despiertes y veas el sol…
Ten fe y hallarás el camino.
[De la canción "May it be" (Puede ser). Enya]


"May it be" (Puede ser). Enya.


Fuente: Este cuento está incluido en el libro “Cuentos para confortar el espíritu” de Ramiro Calle con el título de “La carreta de bueyes y la carreta de búfalos”.

Un grupo de aspirantes espirituales estaban siempre cavilando sobre la existencia del destino. Barajaban toda suerte de hipótesis y como no llegaban a ninguna conclusión satisfactoria, acudieron a visitar a un renombrado sabio y le expusieron sus dudas. El sabio sonrió por unos instantes y los citó al alba del día siguiente.

El día amaneció claro, y los jóvenes se presentaron ante el maestro, que los invitó a dar un paseo por los alrededores.

Caminaron entre riscos y el sabio le pidió que se detuvieran al llegar a un cerro para observar desde allí una encrucijada de caminos. Los muchachos estaban expectantes, pero el sabio guardaba un perfecto silencio.

Entonces los jóvenes vieron que por un camino venía una carreta de bueyes y una de búfalos por otro. De repente, los bueyes se sobresaltaron y su carreta se estrelló contra la otra. Tras contemplar todo lo sucedido, preguntó el maestro:

- ¿Ha sido un accidente? ¿Se debe al destino? ¿Es el efecto de una causa?

Los jóvenes se quedaron pensativos, sin responder. Precisamente eran ésas las preguntas que querían que les resolviese el sabio. Éste hizo una pausa antes de hablar.

- Si no hallamos una razón que explique lo sucedido, podemos decir que ha sido un mero accidente obra del azar. ¿No es así?

-Así es -contestaron los jóvenes.

-Pero también ha podido ser cosa del destino, suponed que, acontecimientos del pasado hayan hecho que la carreta de bueyes deba chocar contra la de búfalos, o bien que este hecho sea necesario para que uno de los campesinos comprenda algo, o así se salde la deuda kármica, o solo porque tenía que suceder de forma inevitable. ¿No es así?

-Así es.

-Pero puede ser una simple coincidencia o una coincidencia cargada con un sentido que escapa a nuestra pobre visión humana. ¿No os parece?

-Exacto -convinieron los jóvenes.

-Bueno -agregó el sabio-, también puede ser que el buey se haya desbocado porque le haya picado un tábano. En ese caso, sería un efecto producto de una causa, ¿no creéis?

-Ciertamente -asintieron los aspirantes espirituales.

El sabio guardó silencio. Los jóvenes también. Pasó un tiempo y el sabio preguntó:

-¿Y…?

Los jóvenes se miraron entre ellos, atónitos. Estaban igual que al principio.

-¿Y…? -preguntó a su vez uno de ellos.

-Pues que tanto puede ser accidente o coincidencia o azar o causa o destino…

-Pero eso es lo que intentamos dilucidar desde hace meses -protestaron casi enojados los muchachos-. ¿De qué depende?

-De la mente -dijo el sabio-. Puede ser todo, puede ser nada, puede ser una cosa a la vez que la otra. Dejad de atormentaros inútilmente y dedicad esa energía a meditar. Os irá mucho mejor, os lo aseguro.

Especular sobre la existencia del destino puede acabar, como poco, atormentando la mente. Lo incognoscible es incognoscible. Conviene mejorar la propia mente, para que en lugar de engendrar desdicha, produzca satisfacción y compasión.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


viernes, 19 de agosto de 2016

El ciervo almizclero

Fuente: “Cuentos para confortar el espíritu” de Ramiro Calle.

Los ciervos almizcleros poseen unas glándulas faciales portadoras de almizcle, sustancia que, por su fragancia y untuosidad, se emplea para la elaboración de perfumes y productos cosméticos. Los caninos superiores de los machos son grandes colmillos dirigidos hacia abajo y hacia el exterior de la boca.


Érase un precioso ciervo almizclero, un magnífico ejemplar. Es propio de esta clase de ciervos exhalar un penetrante perfume que brota de sus órganos internos y que se esparce a muchos metros a su alrededor.

Cuando el ciervo se hizo adulto, comenzó a oler ese intenso aroma, pero no era capaz de localizar su procedencia. Se preguntaba obsesionado, una y otra vez, de dónde venía ese olor. Buscó el lugar del que nacía, pero no era capaz de hallarlo por mucho que lo intentaba: era un olor tan dulce e intenso, tan embelesador, que quería descubrir su procedencia y no cejó en su empeño por encontrarla.

Pasaron los años y cada día era mayor el anhelo del ciervo por saber de dónde brotaba aquel aroma. Todos sus esfuerzos eran baldíos. Buscaba y buscaba sin descanso, ignorante de que el perfume provenía de sí mismo.

Llegó a las postrimerías de su existencia y un día lo alcanzó la enfermedad que pondría punto final a su vida. Mientras agonizaba, siguió preguntándose de dónde provendría aquel maravilloso y envolvente perfume, de dónde… y se lamentó de veras por no haber podido hallar su origen. Olió ese aroma, cuya fuente había tratado de encontrar, hasta el último instante de su vida.

Mira dentro de ti. Si miras solo en el exterior, no verás ni reconocerás tu verdadero ser. Aprende a ser y sé.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


domingo, 14 de agosto de 2016

El borracho y los gusanos

Fuente: “Cuentos para confortar el espíritu” de Ramiro Calle.


Érase un hombre que pasaba más tiempo beodo que sereno. Su mujer ya no lo soportaba más y enterada de la cercanía de un sabio que daba consejos, consiguió que el marido acudiese a visitarlo en su compañía.

- Respetado señor –dijo la mujer con la voz quebrada por el llanto-, no puedo hacer carrera de mi marido. No hay manera de que deje de beber. ¿Puedes hacer algo por nosotros?

Entonces el sabio colocó dos vasos sobre una mesa y dijo al hombre:

- Quiero que observes con atención. En uno de estos vasos hay agua y en el otro hay alcohol.

El hombre asintió con la cabeza.

-Ahora sigue observando.

El sabio cogió un gusano y lo depositó en el vaso de agua.

-Mira qué bien se siente el gusano –dijo el sabio-. El agua no le hace ningún daño.

Luego el sabio sacó el gusano del agua y lo introdujo en el vaso de alcohol.

-Mira qué mal se encuentra el gusano. Si lo dejara un poco más en ese medio moriría. ¿Has entendido ahora?

Muy contento el borrachín dijo:

-Por supuesto, señor. Habría que ser realmente tonto para no entenderlo. Ahora comprendo que nunca tendré gusanos en el estómago. Muchas gracias.

La consciencia embotada saca siempre conclusiones equivocadas y egocéntricas. La mente que no se ha liberado de sus trabas y ataduras no obtiene informes correctos de la realidad.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


martes, 9 de agosto de 2016

Ser importante a cualquier precio

Fuente: “Aprendiz de sabio” de Bernabé Tierno.


El deseo de ser una persona importante y valiosa y que los demás admiren nuestras cualidades y logros no tiene que ser algo negativo. Es humano, natural y loable un deseo moderado de ser tenido en cuenta, valorado, considerado. Las personas con una autoestima alta aprecian y desean sentirse queridas y consideradas, pero sin que ese deseo se convierta en una necesidad imperiosa y desmedida de ser importante a cualquier precio.

Quien padece esta necesidad, busca caer bien a todo el mundo y para lograrlo no duda en mentir, deformar y disfrazar a cada instante la realidad de su vida, con tal de experimentar ese momento de gloria que necesita para subsistir. En la mayoría de los casos nos encontramos con egos inflados de personas a las que les falta autoestima, no se sienten suficientes ni capaces y necesitan compensar y llenar ese gran vacío aparentando, lo que las convierte en seres patéticos.

El deseo de ser reconocido, estimado, valorado, se convierte en una idea fija, en una obsesión y para lograrlo, nada mejor que hincharse, arrogarse méritos, cualidades, éxitos, riquezas, fama y reconocimientos.

Para librarnos de esta necesidad que nos hace infantiles, insensatos y desgraciados, tenemos que aprender a ser nosotros mismos, a valorar lo que somos y tenemos y a no compararnos con nadie. Tenemos que descubrir que somos suficientes por nosotros mismos; que somos seres únicos e irrepetibles.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


jueves, 4 de agosto de 2016

El escorpión y la rana

"El escorpión y la rana", aunque atribuida a Esopo, es una fábula de origen desconocido. Esta versión está incluida en el libro “Cuentos para confortar el espíritu” de Ramiro Calle.


« Érase un escorpión que quería atravesar un río, pero como no sabía nadar temía ahogarse. ¿Qué hacer? De pronto vio una rana y se dirigió a ella.

- Amiga rana, sé hasta qué punto las ranas sois buenas y he de pedirte un gran favor. Quiero vadear este río, pero no sé nadar. Te agradecería mucho que me ayudases a cruzarlo llevándome en tu espalda.

- Pero un escorpión es muy peligroso. Tu veneno es mortal y me picarías y me arrebatarías la vida.

- Te aseguro que no, ranita. Nunca haría eso. Date cuenta de que si yo te picara, nos hundiríamos los dos y yo también moriría.

El razonamiento le pareció convincente a la rana. Como era de naturaleza bondadosa y le gustaba cooperar, le dijo al escorpión:

- De acuerdo, amigo.

Se acercó al escorpión y éste se subió a la espalda. La rana se echó a nadar. Habían alcanzado ya el centro del río, cuando, de repente, sin mediar palabra, el escorpión picó a la rana en la cabeza.

- ¡Oh, Dios mío! –exclamó la rana antes de morir, para preguntarle después-: ¿Por qué lo has hecho?

A punto de ahogarse, el escorpión respondió:

- No sabes cuánto lo siento, pero está en mi naturaleza picar.

A continuación, la rana y el escorpión fueron tragados por las arrolladoras aguas del río. »

Moraleja: Ayuda a quien quiera ser ayudado, pero protégete. Hay malas personas que emplearán todos los ardides posibles para embaucarte. No te engañes creyendo que son igual que tú. Sacarán su maldad sin importarles las consecuencias de sus actos, incluso dañándose a sí mismos. Si puedes evitarlo, no te acerques a esa clase de personas. Protégete.

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


sábado, 30 de julio de 2016

Limpieza emocional

Desde que inicié el blog, especialmente por algunas de sus entradas, soy consciente de que he ido adquiriendo reputación de persona rara. Esta entrada contribuirá a consolidarla, pero sé que debía hacerla. Una vez más, que llegue a su destino no es cosa mía...

“Hymne a la vie”. Michel Pépé.

Gabriel, por favor, ayúdame a que mi verdad interior encuentre la adecuada forma de expresión. Gracias.


Fuente: “Lo que nos dicen los ángeles” de Doreen Virtue.

Cuando nos encontramos atrapados en alguna situación, solemos albergar en nuestro interior sentimientos negativos como ira, culpa o vergüenza, que son fuente de muchos problemas y hace que levantemos ante nosotros una barrera que nos bloquea y de la que no somos conscientes, pues tenemos estos sentimientos negativos en las profundidades de nuestro ser. Si no emergen espontáneamente, debemos tomarnos un momento para la introspección. Hemos de despejar el camino. Es lo que se llama limpieza emocional.

La limpieza emocional, a diferencia de la psicoterapia, no hace complejos análisis de las causas de los sentimientos negativos. Es un ejercicio de meditación que nos permite liberar la ira, la incapacidad de perdonar, el resentimiento, los celos, el dolor y otras emociones perjudiciales que existen en nuestra vida.

En esta entrada quiero mostrar cómo los ángeles pueden ayudarnos a hacer una limpieza emocional. Ellos pueden liberarnos de estos bloqueos eliminando residuos emocionales tóxicos del pasado que hemos ido generando y acumulando. Los ángeles puedan entrar en ese lugar donde las personas tenemos guardado el dolor y eliminar los recuerdos amargos, los sentimientos de culpabilidad…

A los ángeles no se les permite imponernos su ayuda, pues estarían violando la libre voluntad que Dios ha concedido a todos los seres humanos. Ellos no toman decisiones sobre la vida de los seres humanos. Por esta razón es muy importante solicitar su ayuda. Hay que pedirla conscientemente (en voz alta o en silencio) y permanecer luego abiertos y receptivos.

No es necesario hacer invocaciones formales para pedirles ayuda ni encontrarse en un templo o en casa. Solo hace falta llamarles. Basta un pensamiento, una palabra, una imagen… Da igual que seas agnóstico o ateo, que pertenezcas a una religión o a otra… Lo que realmente cuenta es que pidas su ayuda. Lo único que cuenta es que hagas tu petición con el corazón.

Es conveniente dedicar al menos media hora de soledad ininterrumpida a la realización de una limpieza emocional.

Sentado o tumbado en una posición confortable, inspira tres veces tan lenta y profundamente como te sea posible.

Diles mentalmente o en voz alta que les das permiso para entrar en tu corazón y hacer una limpieza emocional.

Pídeles que limpien tu corazón de cualquier sentimiento de ira al que te encuentres aferrado. Quédate unos momentos en silencio, sintiendo cómo los ángeles trabajan en tu corazón. No contengas la respiración. Respira lentamente.

Cuando tu mente, tu cuerpo y tu corazón se encuentren tranquilos, pide que liberen tu corazón de cualquier dolor que puedas albergar. Respira lentamente. Espera unos momentos.

Pide que limpien tu corazón de cualquier resentimiento que puedas tener. Hacia ti mismo, hacia tu vida, hacia otras personas o circunstancias, hacia el resto del mundo… Respira profundamente para que los ángeles tengan libre acceso a tus emociones. Descansa unos momentos.

Pide que limpien tu corazón del sentimiento de haberte traicionado a ti mismo o de haber sido traicionado por otras personas… Respira profundamente.

Pide que limpien tu corazón de cualquier temor que puedas tener.

Pide que limpien tu corazón de la carga emocional que te impide perdonar (a miembros de tu familia, amigos, compañeros, circunstancias…). Repite esta frase hasta que tengas la sensación de que tu cuerpo se va calmando. El perdón es un remedio capaz de sanarnos… Recuerda que no tienes que perdonar los actos; es a la persona a quien debes perdonar.


Tal vez, la primera vez que pedimos ayuda a los ángeles nos sentimos raros o torpes. Si nuestra intención es ponernos en contacto con Dios y con los ángeles, no existe posibilidad de cometer errores y aunque tengamos la sensación de que los ángeles no nos oyen podemos quedarnos tranquilos, porque el cielo siempre escucha.

Todos tenemos un sexto sentido. Hablo de personas normales y corrientes. Ese sexto sentido no es otra cosa que la presencia de Dios en nuestro interior. Se trata, por tanto, de contactar con algo que ya se encuentra en nuestro interior. Es algo que todos podemos hacer o aprender a hacer.

Algunas personas se quejan de que el cielo nunca ha atendido sus peticiones de consejo y dicen sentirse defraudadas por este silencio. De forma ininterrumpida el cielo les está enviando mensajes, pero ellas los bloquean inconscientemente. Puede ser algo tan simple como un repentino sentimiento de alegría, paz y bienestar; un sueño que sea significativo para nosotros y nos haga sentir seguros; un amigo que nos diga las palabras que necesitábamos oír para sentirnos mejor; en ocasiones se trata de una señal que solo tiene un significado especial para nosotros (una canción, un arco iris, una mariposa, una pluma que cae a nuestros pies…); algunas veces aparecen soluciones que no son producto de nuestro esfuerzo, sino la consecuencia de una serie de acontecimientos “fortuitos”; pueden llegarnos soluciones a través de un artículo, de un programa de televisión, de la mano de un compañero que nos da cierta información…; otras veces la solución aparece al poco tiempo en nuestra mente, con total claridad… es como si se hubiera cargado en nuestra mente un archivo informático con la solución del problema…

Dios no hace oídos sordos a nuestras palabras, nosotros hacemos oídos sordos a los mensajes divinos. Esto ocurre porque en lo más profundo de nuestro ser inferior, donde se encuentra el ego, desconfiamos de los ángeles o tenemos miedo a hacer un cambio importante en nuestra vida. El ego está continuamente generando miedos. A nuestro ego le da miedo todo: el amor, la felicidad, Dios, los ángeles… pero por encima de todo, teme que cambiemos y perdamos nuestros miedos ya que entonces él desaparecería.

Cada día pido conscientemente a los ángeles que se involucren en todos los aspectos de mi vida. Me siento querida, protegida y ello se traduce en un sentimiento interno de seguridad que atrae hacia mi vida gente, experiencias y oportunidades maravillosas, amén de solucionarme situaciones conflictivas y potenciar mi crecimiento personal.

Confía, déjate guiar por este equipo de consejeros divinos que están permanentemente a nuestro lado.


ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- Mi ángel guardián

- Los guardianes del destino

OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE: